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YO - EL POETA

  Yo - El Poeta Soy ese que escribe para no quedarse quieto. El que junta pedazos de días, de ausencias, de encuentros, y los convierte en palabras que a veces curan y otras veces solo abren un camino nuevo. No me llamo poeta por saber escribir, sino por no saber callar cuando algo se me desborda. Escribo porque hay memorias que no me caben en el pecho y porque cada verso es una forma de volver a casa, aunque uno nunca termine de llegar. Mi poesía nace de lo que duele, pero también de lo que salva: un abrazo, un recuerdo, un nombre, un atardecer que no estaba en los planes, una persona que pasó y dejó eco. En este rincón —Mi Poeta Perdido— comparto fragmentos de mí, para que quizá, en uno de ellos, vos encuentres un reflejo de lo que también sentís. Porque nadie está completamente perdido si otra alma lee sus palabras. Si estás acá, gracias por buscarme. Seguí leyendo, quedate un rato, o escribime cuando quieras. Este espacio es nuestro.

PIEDRAS

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La voluntad me prendió fuego en la casa de mis padres con la ilusión de poder llorar a esos muertos que no dejan de hablar sobre lágrimas, sobre mi. Llorando abrazo la almohada que recordaba los olores de aquellos llantos que me hicieron crecer. No sé lo qué siento en los arrebatos del alma, y respiro cuando el  arrepentimiento me trae el paraguas al comenzar a llover  piedras. Piedras… abrazos de piedras. Las piedras saben de esa pequeña historia que no concluye,  solo no puedo darme cuenta del sufrimiento de las nubes que no quieren cascotearme. Piedras… abrazos de piedras no se que viene. Cuchareo con la incertidumbre toda la siesta porque el miedo no me deja seguir escribiendo.   ¿Para que? Si,  al fin de cuentas sigo siendo el mismo hombre que llora  frente a la tv,  comiendo culpas dulces porque las saladas nunca me gustaron. Inundando la habitación de mis cosas pendientes con objetos que nunca logré comprar  en la impaciencia de mi existen...

NO

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No tengo el valor para decir que la ultima vez fue la última, desesperado intento de no sucumbir a los deseos carnales de la memoria y en ese suspiro de ultima vez me dejo caes en el desierto de mis ganas. No entiendo que la última vez sea la última, ¿y si no lo es? Qué importancia tiene en este mundo de ultimas veces, que carece de voluntades y solo se permite tirar muertos a las grietas que dominan las ultimas veces. No soy nadie que quiera terminar en una zanja, sin embargo, me permito creer que entre los cuerpos esta el germen que de paso a esa ultima vez donde los gritos se transformen en palabras y las palabras en sentidos que abracen las diferencias de una vez. No puedo permitirme llorar entre medio de todos por que el temor a ser sensible puede provocar una avalancha de paradigmas que inundarían la mente de los que alguna vez pensaron que sería la última vez. No me aburre la idea de besarme por última vez con cada ser que haya tatuado su nombre en mi piel, con la absurda idea d...

CASUALIDAD

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La lenta lectura del libro me motivó adentrarme, a querer ver el final y por casualidad te vi  entre la sombría trama de las letras. No soporté la incertidumbre de esa casual estafa  y no dudé en ver las páginas de ese libro misterioso.   Volví a mi lectura cotidiana de contradictorios pensamientos  dejando que el cigarrillo me quitara el poco aire de la habitación. En cada oración  anotaba minuciosamente la información que me llevaría a esa casualidad insoportable que cargo con desdén ya hace cuarenta y cuatro años y aún me espera. Dejando de lado los quehaceres que me alejan de la inevitable muerte,  tomé una vez mas el libro cayendo en las profundidades del tiempo  donde me fui observando cada vez mas inútil, quieto, tullido. Solo mis ojos tenían el tempo entre leer y construir la llave que me conduciría a mi libertad,  sin embargo, ese día tampoco lo logré  y dormí abrasado a las tapas dura de un libro que me arrebataste en sueños. Nu...

VOLVER

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Sentado pensé en la muerte, en tu mente sin sentir que invado los sueños mas húmedos de esa habitación. Un pequeño se asume entre medio de los libros donde la parca posa una taza de respiración confusa, disimulando su morbo. Porqué seremos tan hermosas me dijo cruzando las piernas, caminando a la intemperie de esa habitación. Me agita la sangre pensar en mi, por eso miro al frente y del otro lado de la muerte la paz me ofrece un trozo de papel plegado. Algo me mastica por dentro me consume en letanías amorosas que aparentan bienestar. ¿Aparentan? ¿Esta bien que se alimente del silencio con frases aprendidas, o solo debo esperar que la criatura surja de mi pecho y me tire al suelo pálido y frio del cual nunca debí salir? Es hambre, hoy descubrí que mis ojos no ven claro… hay paz en mis manos, calidez en mi sonrisa que se despide. No se puede desempolvar el desierto, no existen los territorios dentro de tu mente, sin embargo, los muros se levantan todos los días en la habitación de la mu...